Realidad Virtual y realidad real


A principios de semana Facebook celebraba su conferencia para desarrolladores, el F8. Una sesión que, debido a la influencia que tiene la red en nuestra sociedad, cada vez tiene menos de enfoque meramente tecnológico y más de directrices sobre cómo irán las tendencias y consumo de medios en la era digital. Con casi 2.000 millones de usuarios activos, lo que suceda mañana en Facebook moldeará la forma de relacionarse de la población de casi un tercio del planeta. Y parece que, ahora sí, se avecina una nueva realidad.

Entre los muchos temas interesantes que se cubrieron en el F8, como la evolución de la propia plataforma, la inclusión de juegos en Messenger o el cada vez mayor foco hacia el contenido editorial, destaca la apuesta clara por la Realidad Virtual. De hecho, no es nada nuevo. Mientras que todas las previsiones en tendencias del pasado lustro decían que “éste será el año del móvil”, lo que ha ido sonando fuerte desde entonces son las experiencias de consumo de contenido interactivo e inmersivo, siendo la Realidad Virtual su mayor exponente. Ante este fenómeno, la apuesta de Facebook por la Realidad Virtual es total. Por un lado atrae a desarrolladores para colaborar en futuros lanzamientos, mientras que de cara al público presenta Spaces, un escenario de Realidad Virtual para sus usuarios. De este modo, Facebook se posiciona como uno de los primeros players de la industria en ofrecer una propuesta de valor clara con una plataforma masiva para consumidores. Además, supondrá por primera vez una importante fuente de ingresos potenciales de particulares mediante la venta de dispositivos Oculus VR , cuya empresa fabricante compró en 2014, imprescindibles para acceder a Spaces. De nuevo, una jugada redonda.

Al ver el vídeo de presentación de Spaces, es cuando te das cuenta que la realidad virtual ya está aquí, que plantea muchas preguntas y que da mucho miedo. Es innegable que gracias a esta tecnología puedes seguir en contacto con colegas y familiares de la forma más “real” posible, e incluso visitar juntos espacios o lugares sin salir de las respectivas habitaciones físicas dónde esté cada uno. En éste sentido, la Realidad Virtual tiene un abanico de aplicaciones amplísimo. Sin ir más lejos, este martes presentaba con Škoda el nuevo prototipo eléctrico de la marca, y se hacía de forma simultánea en todo el planeta. En un evento presencial en Madrid congregábamos a la principal prensa del sector, que podía probar el vehículo desde su interior con todo lujo de detalles, provistos en realidad de únicamente una sala vacía, una silla en el centro que hacia las veces de asiento del conductor, y un dispositivo de Realidad Virtual con una perfecta simulación del modelo. La experiencia resultó tan inmersiva, que varios periodistas, al terminar, procuraban abrir la puerta para salir del vehículo, cuando en realidad en la habitación no había vehículo alguno. No era realidad real. Era Realidad Virtual.

Precisamente ese es el aspecto para el que la sociedad probablemente no esté preparada. Una ilusión (óptica) es una distorsión de la realidad, algo que podríamos equiparar a la realidad aumentada, ya que supone añadir información adicional a lo que vemos, como son los filtros en las imágenes de Snapchat o Instagram, o lo que fueron las Google Glass. Por el contrario, una alucinación es la creación de una nueva realidad paralela a la presente, y eso es precisamente lo que hace la Realidad Virtual del mismo modo que, por ejemplo, las sustancias psicoactivas más potentes. De hecho, la adicción que puede suponer el nuevo entorno ya se ha equiparado al poder de las drogas.

¿Qué implicaciones tiene lanzar la posibilidad de un plano paralelo a la realidad real? ¿Qué sucederá si resulta más placentero lo que pase en la Realidad Virtual que fuera de ella? ¿Cómo intercalaremos el consumo de contenido virtual y real? Es imposible predecir cual será el impacto de la Realidad Virtual en nuestra sociedad. Lo único que parece claro, es que ya no hay marcha atrás y probablemente llegue en un día, no tan lejano como parece, en el que la línea se diluya y cueste discernir entre lo real y lo virtual. Interesante a la par que inquietante.

Photocredit: Wall Street Journal


Acerca de Victor Ronco

Víctor es Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por el Instituto Químico de Sarriá, Barcelona, y especializado en Márketing y Comunicación con varios postgrados y Máster en Márketing Digital y Comercio Electrónico. Ha trabajado en los departamentos de márketing digital de algunas de las principales marcas a nivel mundial como Banco Santander, Red Bull, Danone o Grupo Volkswagen, dónde actualmente desempeña la función de Advertising & Digital Manager para Skoda. Colabora como profesor asociado en varias universidades y escuelas de negocios, y ha participado en multitud congresos de social media, employer branding, comercio electrónico y transformación digital aportando su visión sobre el papel de internet en el nuevo contexto económico.