A propósito


Es ese momento del año en el que solemos hacer balance de lo que han dado de sí los últimos 12 meses. Entre largas sobremesas en familia, cenas de empresa, fiestas y festivos, arrancamos la hoja de diciembre y colgamos un nuevo calendario anual. Ante nosotros 2017, un lienzo en blanco para propósitos, promesas y oportunidades para comprometernos a cambiar lo que de verdad importa. Lo que a mí me importa, lo que a ti te importe.
 
Como escribió Machado y luego cantó Serrat, “Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca, se ha de volver a pisar”. Puede que 2016 haya sido un año extraordinario para ti. Quizás hayas logrado sacar adelante un proyecto que llevabas años intentando arrancar, puede que hayas decidido dar ese paso y hoy eres un fructífero emprendedor, o también puede que tu esfuerzo te haya impulsado a un merecido ascenso en el trabajo. Mejor todavía, quizás durante este año te has reconciliado con ese amigo o familiar cercano que por alguna razón se apartó de tu camino durante años, la vida te ha regalado un hijo, o puede que incluso hayas encontrado el amor verdadero. Por el contrario, con la situación económica y con la todavía más galopante crisis de valores, es fácil que este año, por algún u otro lado, también te haya propiciado algún amargo revés haciendo del pasado año un periodo a olvidar.
 
Para bien o para mal, el 2016 es irrepetible y jamás podrás revivir lo acontecido, cambiar los errores que cometiste o detener el tiempo en alguno de esos dulces momentos. El 2016 es historia y el 2017 es un camino que está todavía por definir y recorrer.
 
Mirando a nuestro alrededor, es frecuente vernos inmersos en un mundo del que mucho quisiéramos cambiar pero del que que no siempre tomamos las riendas. Ni siquiera de nuestro entorno más próximo. Es fácil adentrarse en un nuevo nuevo año y con él en la rueda de la rutina, sin poner medidas para influir en lo que de verdad importa. Hay profesionales que se aferran en encontrar un puesto “de lo suyo” sin aceptar que las competencias necesarias han evolucionado y su perfil estático ya no es atractivo en el mercado laboral. Existen personas a cargo de pequeños negocios que mantienen inalterada su propuesta de valor y observan sus ventas caer agónicamente, sin afrontar que lo más arriesgado es seguir vendiendo lo mismo y de la misma manera. Personas que se mantienen maniatados a relaciones personales y de pareja que generan una dependencia tóxica y les impiden disfrutar de otras personas o de sí mismas, y además lo saben perfectamente. Gente que admira hazañas de mujeres-y-hombres-y-viceversas o deportistas a través de la televisión, postrados en un sofá con una admiración estática y distante. Frecuentemente, personas sumidas en una espiral de hábitos clara y abiertamente autodestructivos. 
 
¿Apuntarse al gimnasio? ¿Dejar de fumar? ¿Estudiar francés? ¿Decir más “te quiero”? Solemos plantearnos algún vago propósito que marca una buena dirección, pero en la mayoría de casos se queda en un idea que pierde fuerza a los pocos días o semanas. Falla porque ni el enfoque es rotundo, ni es ambicioso, ni es firme, ni tiene un plan de acción detrás, ni es la solución para incidir en lo que realmente quisiéramos cambiar. Plantear propósitos anuales, pero de verdad, tanto a nivel personal como profesional, nos da la oportunidad de comprometernos con nuestro futuro. Por eso ahora es un buen momento de reflexionar, analizar, y fijar los propósitos del próximo año.
 
¿Cómo empezar? Determinando al menos tres propósitos distintos. Un propósito que mejore directamente tu salud o calidad de vida con una acción concreta, siendo deporte y alimentación buenas fuentes, y comprometiéndote a cumplirlo con una rutina diaria o semanal durante los 12 meses de 2017. Marcando también un propósito profesional, un objetivo específico que sirva para mejorar tu relación con el mundo laboral, algo que aumente tu empleabilidad, te haga más valioso en la empresa, te acerque más a tu profesión ideal para que puedas dar el salto. Finalmente, determina un propósito que te haga más feliz como persona; quizás éste es el más complicado, pero sin duda el de mayor impacto sobre el resto. Yo sé que voy a hacer, algo tan sencillo como eliminar el contacto con 3 personas y reforzarlo con otras 3. Esa es mi fórmula, para este año.
 
Deseos tenemos todos, pero se soplan en las velas del pastel de cumpleaños. Lo que va a hacer un próspero 2017 van a ser tus propósitos, respaldados con objetivos y acciones detrás que los conviertan en hechos. Ver “la senda que nunca se ha de volver a pisar”, implica dejar atrás personas, lugares, relaciones, procesos, empleos, costumbres y hábitos. Pero también lanzar nuevos propósitos para un mirada clara y firme hacia un 2017 mejor. Un 2017 hecho por y para tí. Un 2017 hecho a propósito.
 
Foto: Imagen propia, Instagram Victor Ronco
 

Acerca de Victor Ronco

Víctor es Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por el Instituto Químico de Sarriá, Barcelona, y especializado en Márketing y Comunicación con varios postgrados y Máster en Márketing Digital y Comercio Electrónico. Ha trabajado en los departamentos de márketing digital de algunas de las principales marcas a nivel mundial como Banco Santander, Red Bull, Danone o Grupo Volkswagen, dónde actualmente desempeña la función de Advertising & Digital Manager para Skoda. Colabora como profesor asociado en varias universidades y escuelas de negocios, y ha participado en multitud congresos de social media, employer branding, comercio electrónico y transformación digital aportando su visión sobre el papel de internet en el nuevo contexto económico.